Las altas temperaturas han provocado la sequía de ríos, lagos, lagunas y otras fuentes hídricas que durante siglos fueron indispensables para la supervivencia y el desarrollo de pueblos enteros. Muchos de los que quedan están contaminados, igual que los océanos y las costas. Esto también podría explicar el abandono progresivo de algunas zonas por parte de millones de familias, la ampliación de los desiertos y la creciente migración hacia los grandes centros urbanos. El agua es fuente de vida y de prosperidad.
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